El término 'entrenamiento funcional' se ha popularizado tanto que ha perdido buena parte de su significado original. Para nosotros, funcional no significa simplemente usar kettlebells o bandas elásticas: significa entrenar patrones de movimiento que se trasladan directamente a la vida diaria.

Un ejercicio es funcional cuando entrena un patrón —empujar, tirar, la bisagra de cadera, la rotación del tronco— de forma que ese patrón se vuelve más fuerte y más eficiente también fuera del entrenamiento: al cargar la compra, al levantar algo del suelo, al jugar con los hijos.

Esto significa que el entrenamiento funcional no está reñido con la fuerza tradicional; de hecho, se apoya en ella. Un peso muerto bien ejecutado es, en esencia, un ejercicio funcional: entrena exactamente el patrón que usamos al recoger algo pesado del suelo.

Lo que evitamos es el uso decorativo del término para vender rutinas sin una lógica de programación real detrás. Cada ejercicio funcional que incluimos responde a un patrón de movimiento concreto, no a una moda pasajera.

“El término 'funcional' se usa con mucha frecuencia y poco criterio. Esto es lo que significa para nosotros y cómo lo aplicamos.”